El huerto
Rosales
Inicio
El huerto
Fotos
Como planificar nuestro huerto, consejos y cultivo de tomate.

PLANIFICACIÓN Y DISEÑO DE LA HUERTA
> Introducción
• Para muchas personas es un auténtico placer cultivar sus propias verduras y hortalizas. Constituye una actividad gratificante, saludable y útil 100%. Obtienes productos frescos y sabrosos, incluso más que los que compras en las tiendas. Es una gran sensación cultivar para el consumo propio.
• El ahorro de dinero es considerable, aunque eso sí, exige tiempo y dedicación, pero no demasiado. A medida que vayas ganando en experiencia y aprendiendo de tus errores, la producción irá aumentando. Aprovecha el conocimiento de otras personas y la información que encontrarás en esta web.
¡Nunca tengas prisa! Las prisas no son buenas en la huerta.
El huerto, si está bien organizado, ya sea en hileras o en macizos geométricos, conjugará belleza con utilidad. Hoy hay muchos jardineros que no confinan el huerto al último rincón, sino que lo integran en el jardín con las flores creando un todo artístico y armonioso. Por ejemplo, algunos detalles:
• Los arcos decorativos pueden soportar parras, kiwi, judías,...
• Los frutales se pueden guiar pegados a la pared, en espaldera, a modo de trepadora.
• También hay cultivares de hortalizas decorativos como la lombarda, la col escarlata, la alcachofa de hermoso follaje gris plateado,...
Dimensiones
• Asigna al huerto una superficie del jardín. Te doy unos datos orientativos:
> 12 m2 (una parcelita de 3 x 4 metros) es un mínimo para tener un huertecito.
> 20-25 m2 está bien si te limitas a producir verduras de ensalada para la primavera y el verano.
> 40-50 m2 para obtener verduras todo el año.
> 80-120 m2 para cubrir las necesidades de una familia de 3 personas.
Un huerto pequeño no permitirá plantar árboles frutales (aunque hay variedades de poco vigor) ni tampoco especies que requieran mucho espacio, como las sandías, melones, calabazas...
• Los huertos pequeños tienen la ventaja de que se pueden llevar con menos trabajo y se presta más atención a cada una de las hortalizas.
• Si no dispones de terreno, utiliza una terraza o un patio para el cultivo de verduras en macetas, jardineras u otros recipientes. Es una alternativa perfectamente válida. Hoy se ven en las ciudades cada vez más las terrazas, áticos y azoteas de edificios llenas de plantas para comer. Los frutales van bien en un buen macetón. Tienes más ideas aquí: "Hortalizas en macetas y en jardines pequeños".
Los excedentes de la producción los podrás congelar o bien, almacenar en seco para mantener existencias durante todo el año. Productos como patatas, cebollas o manzanas se almacenan bien en seco.
Diseño del huerto
1. La planificación debe ser muy cuidadosa para sacarle el máximo rendimiento posible al terreno disponible.
2. Es mejor tener el huerto y las hierbas condimentarias cerca de la cocina.
3. Elige una zona que reciba sol la mayor parte del día. Evita la sombra de los árboles, de los setos altos y de los edificios. Si es necesario, poda las ramas bajas de los árboles de alrededor.
4. En un lugar con poco sol (menos de 4 horas), sólo podrán cultivarse algunas hortalizas como lechuga, espinaca o perejil.
5. Protege el huerto del viento levantando cortavientos (setos, vallas, muros...). De esta forma se aisla del viento frío, fuerte o seco.
6. Los cortavientos es mejor que sean permeables, es decir, que el viento los puede atravesar, a diferencia de un muro que no es permeable y provoca turbulencias al otro lado. Hay varias opciones:
• Setos. Tienen varios inconvenientes: tarda tiempo en formarse, requiere mantenimiento, ocupan espacio y compiten por el agua con las hortalizas cercanas.
• Valla cubierta con trepadoras.
• Lámina de brezo, mimbre o cañizo.
7. Si tienes animales como perros o gatos, la protección del recinto con una valla o seto bajo para impedir su paso es fundamental. Los niños pequeños también pisotean.
8. Haz un pequeño plano en papel del terreno para dibujar la distribución de las distintas variedades a plantar.
9. Las hortalizas se pueden disponer de dos maneras:
• En hileras: es el método tradicional.
• En macizos rectangulares, cuadrados, círculos, media luna,... En ambos casos hay ventajas e inconvenientes. En los macizos salen menos malas hierbas que en líneas al no existir un surco de tierra desnuda en medio.
10. Si cultivas en macizos, el centro tiene que ser fácil de alcanzar desde el borde, sin necesidad de pisar el suelo para nada. Para ello, cada era o banda de plantación, tendrá una anchura máxima de 1,2 metros. Se delimitan con ladrillos, tablones o con borduras de plantas, como perejil, orégano, cebollas, aromáticas (santolina, romero o lavanda), boj, evónimo enano,...
11. No siembres ni diseñes muy apretado que luego engaña. Las plantas crecen y se puede convertir en una selva que impida entrar para las labores además de competir entre ellas por el espacio y la luz.
12. Traza caminos suficientemente anchos y cómodos para el paso de las personas y de una carretilla sin tener que ir haciendo "malabarismos".
13. Un invernadero proporciona una oportunidad adicional de ampliar la temporada de cultivo. Es ideal para hacer semilleros. Si puedes, instala uno, tendrás más posibilidades. Sitúalo en un lateral.
14. Reserva otro espacio para elaborar compost. Los compostadores son unos cajones de madera o unos bidones de plástico en los cuales se echan todos los desechos de hierbas y productos orgánicos del huerto y la cocina. Regándolos, estas substancias fermentan y se convierten en compost, un abono que sirve para enriquecer el terreno.
15. Es mejor no plantar los frutales en la misma tierra de las hortalizas para que no se produzcan competencias entre las raíces de unas y otras por el agua y los nutrientes. Los árboles frutales se deben colocar en una parcela aparte o bien diseminados por el jardín.
16. En climas secos es muy interesante disponer de un aljibe o un tanque en el que se vaya recogiendo el agua de lluvia para regar.

> Elegir especies a cultivar
• Existe un extraordinario surtido de verduras y hierbas para cultivar. Hoy en día, puedes contar al mismo tiempo con:
- Variedades tempranas, tardías o de media temporada.
- Normales o enanas.
- De crecimiento rápido o de crecimiento normal.
• Mira con frecuencia los catálogos de semillas y compra los cultivares que mejor se adaptan a tu clima, suelo, espacio disponible y a tu paladar. Todos los años salen nuevas variedades.
• Un experto local te puede asesorar sobre las más apropiadas al clima de tu región.
• El suelo que tengas también es muy importante. Por ejemplo, la coliflor no se desarrollará bien en un suelo arenoso y agotado.
• Te recuerdo que junto a las vdes. de hortalizas más conocidas, hay otras más raras y sugerentes: Quimbombó, Chimbolos, Pak choi, Tupinambos, Colocasias, Salfifí, Cacahuetes,... El abanico de especies y cultivares es mucho mayor que lo que se ve normalmente en las tiendas. Experimentar es otro de los atractivos de tener un huerto.
• En el paquete de las semillas suele indicar bastante información:
Con una planificación adecuada de la siembra podrás disponer escalonadamente de verduras frescas gran parte del año.
• No olvides las Hierbas aromáticas y condimentarias (orégano, tomillo, albahaca, romero, perejil, etc.) y poner especies pequeñas en macetas o entre las plantas del jardín para aprovechar el espacio.
EL SUELO PARA CULTIVAR HORTALIZAS
Conocer el suelo siempre es muy importante. Vamos a ver las características principales en relación al huerto y cómo se puede mejorar de cara al cultivo de hortalizas.
Lo mejor que se puede hacer es aportar materia orgánica, tanto al iniciar a cultivar una tierra como año tras año.
Entre los abonos orgánicos tenemos: estiércol, mantillo, compost casero, turba, guano, humus de lombriz, etc.. Todos ellos sirven para:
- Esponjar al terreno.
- Para que retenga más agua.
Para aportar nutrientes a las plantas como Nitrógeno, Fósforo, Magnesio, etc., cuando lo descompongan los microorganimos del suelo y se liberen. Entre otros beneficios.

¿Qué suelo es el ideal para un huerto de hortalizas?
• Uno que esté mullido. Mejora: aporta materia orgánica.
• Que sea fácil de trabajar. Mejora: aporta materia orgánica.
• Que esté suelto, con buena aireación. Mejora: aporta materia orgánica y arena de río.
Que sea rico en nutrientes minerales (Nitrógeno, Fósforo, Potasio, Manganeso, Hierro,... hasta 13). Mejora: aporta materia orgánica y/o fertilizantes minerales. El tipo de vegetación espontánea que allí crezca da una idea de la riqueza en nutrientes. Por ejemplo, si ves Ortigas, es buena señal, es que es rico en elementos fertilizantes.
• Que tengo mucha materia orgánica o humus. Mejora: aporta materia orgánica.
Que sea capaz de retener agua y nutrientes. Los suelos arenosos retienen poco, pero con fertirrigación (abono disuelto en el agua de riego) se suelen considerar buenos para horticultura. Mejora: aporta materia orgánica.
Que tenga un buen drenaje. Mejora: aporta materia orgánica y si es necesario, añade además arena de río, instala tubos de drenaje y da pendientes al terreno para que no se formen charcos. Otra opción es cultivar sobre macizos elevados 50 cm. de obra hechos con ladrillos o con tablones de madera.
Cuyo pH está entre 5,5 y 7, es decir, el 80% de los suelos. Si fuera un pH por debajo o por encima de estos valores, debes corregirlo y subirlo o bajarlo respectivamente. Más abajo tienes cómo se hace en cada caso.
• Que el suelo NO sea salino. No es frecuente pero se puede dar. En suelos salinos no hay cultivo resistente, pero sí los hay más tolerantes como los tomates. Más sobre suelos salinos y su recuperación.
• Que no esté infectado por hongos, nematodos o gusanos que viven en el suelo.
Pues este sería el suelo modelo, el que reuniera todas esas características. Como vemos, aportando materia orgánica (estiércol, mantillo, compost, etc.) se mejoran la mayoría de ellas.
Entremos ahora en dos características muy importantes de todos los suelos: la textura y el pH.

TEXTURA DEL SUELO
• Suelos arenosos
Los suelos arenosos se calientan con rapidez en primavera y son ideales para cultivos tempranos de hortalizas.
El problema en estos suelos es que hay que darles cohesión para que retengan más agua (son secos) y para que retengan también elementos nutritivos (son arrastrados al subsuelo con el riego y la lluvia).
Para conseguirlo, lo mejor es aportar turba a razón de 0,5-1 Kg. por m2 o estiércol, de 3 a 5 Kgs./m2 y mezclar con la tierra.
En suelos ligeros, los cultivos de espárragos, espinacas, zanahorias, perejil, patatas, tomates, son los más adecuados.
• Suelos arcillosos
Los suelos arcillosos (el otro extremo) tienen dos inconvenientes:
1. Tienen tendencia a encharcarse, lo cual pudre las raíces.
2. Son difíciles de trabajar por la masa pesada.
Positivo es que son ricos en nutrientes para las hortalizas.
Se mejora, al igual que los suelos arenosos, incorporando materia orgánica para aumentar su fertilidad (estiércol, 10 Kgs./m.2 y turba). También es muy buena la arena de río.
En terrenos pesados irán bien los cultivos de habas, guisantes, col, coliflor, así como algunos árboles frutales: manzanos y ciruelos. El espárrago puede dar amargor. Para hortalizas de raíz NO son buenos.

El pH y la desinfección del suelo de la huerta
¿Cómo se mide el pH?
1. Puedes llevar a analizar la tierra a un laboratorio de suelos, es lo mejor, pero no se suele hacer a nivel jardín particular.
2. Usar unos kits económicos que traen unos reactivos para echar a una muestra de tierra y comparando color sabes el pH. El pH puede ser ácido, neutro o alcalino. Si es alcalino, lo más probable es que contenga mucha cal (suelo calizo).
3. Coger un poco de tierra, echarla en un vaso con agua destilada, remover bien y al cabo de un rato introducir en el líquido una tira de papel o de cartón indicadora de pH (venta en farmacias, por ej.). Según el color que tome tendrás si es ácido, neutro o alcalino.
4. Verter vinagre, “Sulfatán” (producto de limpieza) o ácido clorhídrico diluido sobre una muestra de tierra. Esto ofrece una buena estimación. Tres situaciones:
• Si la efervescencia que se produce es fuerte, se dice que el pH es mayor de 7,5 y el suelo es alcalino o calizo.
• Si la efervescencia es pequeña, el pH rondará 7.
• Si no produce efervescencia alguna (no salen burbujitas) es un suelo de pH neutro (pH 6,5-7) o ácido (pH menor de 6,5).


¿Cómo corregir un suelo que tiene un pH básico o alcalino (suelo calizo)?
Los suelos alcalinos o calizos (pH elevado) inducen deficiencia de Hierro, Manganeso o Zinc en las plantas.
Si el suelo contiene exceso de cal entonces presentará clorosis, que se manifiesta en las plantas mediante un color amarillento, resultado de la dificultad de las plantas para realizar la función clorofílica. En casos muy extremos se puede emplear quelatos de hierro para que la planta disponga de este elemento.
Se puede corregir el pH alcalino aportanto Sulfato de hierro disuelto en el agua de riego o por los siguientes métodos:
• Aporta TURBA RUBIA SPHAGNUM, que es un material muy ácido (ph=3,5). 1 kg/m2 de turba rubia. A los 2 ó 3 años tendrás que repetir el tratamiento.
• Mezcla los primeros 25-30 cm. de tierra con AZUFRE EN POLVO, que también acidifica bastante. Dosis: 90 grs./m2. Igualmente, a los 2 ó 3 años tendrás que repetir el tratamiento.

Más cosas complementarias que sirven para acificar (bajar el pH):
* Usa abonos acidificantes como el sulfato amónico, el nitrato amónico, fosfato amónico, etc.
* Abona con bastante materia orgánica, por ejemplo, con estiércol, que también acidifica.
Por último, recuerda echar algo más de lo normal de Fósforo y Potasio en estos suelos con pH elevado puesto que una parte se pierde por insolubilización. En un suelo neutro o ácido no ocurriría este fenómeno químico de la insolubilización (no absorbible por las raíces).
¿Cómo corregir un suelo que tiene un pH muy ácido?
Es el caso contrario. Queremos subir el pH.
Se hace incorporando caliza molida ('encalado'). Por ejemplo, la familia de las coles requiere gran cantidad de cal, así que antes de plantar cualquier col vierte en la tierra una dosis de cal para plantas (150 gramos por m2).
De todas maneras, no hace falta echar cal cada año. Si sigues el plan de rotación de cultivos hazlo únicamente en la franja de terreno destinada a coles cada 3 años.
No debe aplicarse simultáneamente la cal con los fertilizantes químicos o los estiércoles por las reacciones que se producen. Estos últimos deben efectuarse el mes anterior o el posterior a la aplicación de la cal.

¿Cómo se desinfecta un suelo?
Cuando un suelo tiene altos niveles de:
• Hongos: Fusarium, Verticillium, Rhizoctonia, Pythium, etc..
• Nematodos: son gusanos microscópicos que parasitan las raíces.
• Gusanos del suelo: gusanos blancos, gusanos de alambre, gusanos grises, alacranes cebolleros, etc..
• Muchas malas hierbas.

Se puede y se debe desinfectar previa a la siembra para que no se vea afectado el nuevo cultivo.
Un método ecológico de desinfección es la SOLARIZACIÓN. Se hace así:
Se labra la tierra, se riega abundantemente y se cubre con un plástico de PE o PVC (100-400 galgas) en verano durante 30-60 días. Con esto “cocemos” el suelo y mueren hongos, nematodos y muchas malas hierbas.
También hay productos químicos para desinfección de suelos que se usan en horticultura y se aplican en el suelo para eliminar nematodos, hongos y gusanos del suelo. Por supuesto, la prevención rotando cultivos, es una medida necesaria.


CULTIVO DE HORTALIZAS: ROTACIONES
• Generalmente, la huerta se divide en varias zonas o parcelitas (3 ó 4), llamadas hojas o eras. Cada hoja se destina a un único cultivo o a varios juntos con parecidas exigencias y se van rotando para no cultivar siempre en el mismo terreno las mismas especies.
• Con esta técnica se consigue 2 cosas:
1. Evitar en parte el aumento de plagas y enfermedades del suelo específicas para cada grupo de tanto repetir esas especies en el mismo suelo. Si falta el huésped, se irán extinguiendo los parásitos. Aunque no es perfecto, puesto que las plagas y hongos del suelo pueden desplazarse de una parcelita a la otra y resistir muchos años.
2. Otra ventaja de rotar hortalizas es que las Leguminosas (judías, habas y guisantes) fijan Nitrógeno atmosférico por medio de nódulos en sus raíces, dejándolo disponible para el próximo cultivo y enriqueciendo de este modo el suelo. Cultiva las hambrientas de N como coles, patatas o espinacas después de las leguminosas.
Hazte un planing con los meses del año. Anota todo lo que vayas haciendo: fechas de siembra y plantado, tratamientos, problemas y resultados. Todo lo que apuntes te servirá muchísimo para ir mejorando.
Algunos cultivos se siembran una vez al año (nabos y coles de invierno) pero otras, como lechuga y rábanos, se pueden hacer sembrados repetidos para tener todo el año.
Calcula que la mayoría de las parcelas sólo producirán 2 cosechas anuales.
A mediados de primavera es tal la cantidad de especies que se pueden plantar que hay que evitar quedarse sin espacio para el resto del año, así que lo mejor es contenerse. Calcula cuanto tiempo ocupará cada una (lee el paquete o mira la tabla de arriba) y cuando quede libre siembra una distinta para obtener otra cosecha.
Muchas veces la climatología del año hace cambiar los planes. Se flexible.
Te propongo el siguiente diseño de huerto: crea 4 zonas para cada grupo de hortícolas. Las 4 parcelitas si las quieres hacer tipo macizos pueden bordearse con ladrillos, tablones o con borduras de plantas, como perejil, orégano, cebollas, aromáticas (santolina, romero o lavanda), boj, evónimo enano,... Si dispones las plantas en líneas, no hacen falta estos bordes.

(A)
Leguminosas y otras:

- Guisantes (leguminosa)
- Judías verdes (leguminosa)
- Habas (legumi.)
- Cebollas
- Ajos
- Puerros
- Lechugas
- Espinacas
- Acelgas
- Apio
- Rábanos
Pero también es posible complementarlas con frutos de verano que no precisan rotaciones estrictas: tomates, pimientos, berenjenas, fresas.

(B)
Familia de la col y otras:
- Coles
- Coles de Bruselas
- Coliflor
- Col rizada
- Repollo
- Brécol
Van bien con ellas las espinacas, rábanos y nabos. Estas especies deben plantarse durante la 2ª temporada en la zona que había ocupado el primer grupo.

(C)
Cultivos de raíz:
- Patata
- Zanahoria
- Remolacha de mesa
- Nabo
- Chirivías
- Salsifí
Se pueden combinar con pimientos, berenjenas y tomates. Usa patatas, de 2 vdes. para recoger a lo largo del año, sobre todo tempranas y tardías.

(D)
Perennes y otras:
Se trata de plantas que no se cultivan en rotación porque pueden permanecer en el mismo sitio durante varias temporadas:
- Alcachofa
- Espárrago
- Aromáticas culinarias
- Arbustos frutales (frambueso, grosellero, arándano, etc.)
- Si quieres, las especies más grandes e invasoras (Calabacines, pepinos, melones, sandías, calabazas, pepinillos e incluso acelgas y espinacas) podrías agruparlas en el fondo del huerto.

1ª Temporada
A B
C D
-2ª Temporada
B C
A D
-3ª Temporada
C A
B D
-4ª Temporada
A B
C D


PLANTAS DE CRECIMIENTO RÁPIDO
- Lechuga (hojas)
- Rábanos
- Rabanos pequeños
- Lechuga (cogollos)
- Zanahorias
- Guisantes tempranos
- Colinabos
- Berenjenas
- Patatas tempranas
- Frijoles
- Remolacha
- Brécol calabrés
- Habichuelas
PLANTAS DE CRECIMIENTO LENTO
- Habas
- Coliflor
- Patatas
- Cebollas
- Apio
- Col rizada
- Puerros
- Coles de Bruselas
- Col
- Brécol


TOMATE (Lycopersicon sculentum)
1. Introducción
El tomate es la hortaliza más importante en el mundo.
Existen muchas variedades y cada poco tiempo salen nuevas al mercado. Las variedades comerciales son híbridos F1, más productivas, homogéneas e incorporan resistencia a enfermedades, pero no son adecuadas para dejar semillas para el año siguiente.
El porte puede ser rastrero, arbustivo o erecto. Hay variedades de crecimiento limitado (determinadas) y otras de crecimiento ilimitado (indeterminadas).
Los frutos son asurcados, lisos o de pera y los colores, rojo, amarillo, naranja, rosado o blancos. Usos: para consumo fresco o para industria.
Gracias al cultivo en invernaderos hay producción durante todo el año. Con fechas de España (Hemisferio Norte) tenemos:
• Tomate precoz (invernadero): 1 enero al 31 mayo
• Tomate de estación (aire libre): 1 junio al 30 septiembre
• Tomate tardío (invernadero): 1 octubre al 31 diciembre
2. Clima
Al tomate le gusta el clima cálido; muere con heladas (temperatura inferiores a 0º C).
Las temperaturas óptimas para su crecimiento se encuentran en unos 25º C por el día y entre 15 y 18º C por la noche. Por debajo de los 12º C se detiene el crecimiento y por encima de 30-35º C también hay problemas, en este caso para la polinización (polen estéril).
3. Suelo
No es exigente en cuanto a suelos, aunque prefiere los sueltos y ricos en materia orgánica. Sí es muy importante, como en todas las hortalizas, que el drenaje sea bueno, es decir, que no se encharque durante largo tiempo.
Lo más destacable en cuanto al suelo es que se trata de una especie con cierta tolerancia a la salinidad. De ahí que admita el cultivo en suelos ligeramente salinos o el riego con agua algo salitrosa.
4. Siembra
Las semillas se pueden sembrar directamente en la tierra del huerto, pero lo más habitual y recomendable, es hacer previamente un semillero o almárciga, es decir, sembrarlas en bandejas o macetas y luego, cuando tengan unos 15 cm. trasplantar al suelo las plantitas. De esta forma, adelantamos el periodo de cultivo, ya que los semilleros se pueden hacer a cubierto a finales de invierno, cuando todavía hace frío al aire libre.
a) Siembra en la tierra
Como digo, es preferible hacer un semillero, pero si quisieras sembrar directamente en el suelo se hace así:
Esparce las semillas y tápalas con una capa de un centímetro de tierra suelta. A continuación, cubre con una lámina de plástico transparente de polietileno, un saco de esparto abierto por la mitad o alguna manta vieja que servirá a modo de invernadero proporcionando calor y protección de la lluvia fuerte.
La siembra no puede hacerse en el exterior hasta que las temperaturas nocturnas sean superiores a 10º C.
Riega a menudo, según la climatología, cada uno o dos días. Una vez nacidas las plantas, retira la protección.
b) Siembra en semilleros o almárcigas
Es lo más habitual, de hecho, puedes evitar este paso comprando las plantitas en viveros que hacen por ti o por el agricultor el semillero.
Los semilleros se comienzan desde mediados de invierno en adelante (en España, a partir de mediados de febrero). En el Norte o climas más frescos, se hacen más tarde, a principios de abril, pero en regiones calurosas si se siembran demasiado tarde se le echa encima el calor a la planta y no tiene tiempo de crecer tanto, por lo que la producción de tomates es menor.
Usa bandejas de alvéolos y llénalas de turba sola o mezclada con arena de río mitad y mitad.
Coloca 2 ó 3 semillas en el centro de cada celda o alveolo para más seguridad y cúbrelas ligeramente. [Ver fotos superiores]
Para acelerar la germinación, cubre el semillero con un plástico sin que toque el sustrato, que quede levantado como unos 25 cm., y no cerrado del todo, que tenga ventilación. A una temperatura constante de 25º C la germinación se realiza en seis días, a 35ºC en nueve días y a 10ºC en cuarenta y cinco.
Riega con mucha suavidad, para que no se muevan las semillas, y mantén la turba húmeda, no encharcada.
Cuando salgan las plantitas, y tengan dos hojas, deja la que veas más fuerte, y quitas las otras. Cuando tengan unos 15 cm. de altura, ya están listas para trasplantar al suelo.
Tomate al aire libre
El tomate se puede cultivar al aire libre o en invernadero. Para el aficionado, lo más común es en el huerto al aire libre, pero para el agricultor profesional, el cultivo en invernadero es muy importante. Seguimos con el cultivo al aire libre:
5. Plantación
En otoño, labra bien el terreno a 30 cm. e incorpora un buen abonado orgánico, mezclándolo homogéneamente. Es muy importante hacer este abonado, será la base alimenticia para el cultivo.
Dosis orientativa de estiércol: 3 kilos por metro cuadrado. Si no usas estiércol animal, sirve el compost casero, mantillo u otros abonos orgánicos.
No plantes en el exterior hasta que haya desaparecido el riesgo de heladas.
La forma de plantación es en hileras, entutorados con cañas.
Prepara caballones de tierra dejando un surco entre caballón y caballón. Del centro de un caballón al centro del otro, que haya unos 60-70 cm. (separación entre líneas).
Planta las plantitas sobre los caballones con una separación de 40 cm entre planta.
6. Entutorado
Es fundamental entutorar las tomateras para que la planta se mantenga erguida y evitar que los frutos toquen el suelo.
Antes de la primera planta plantada y después de la última, clava dos cañas uniéndolas en V invertida. En la parte alta de la V le atas otra caña en dirección a la V del otro lado.
En esa caña cruzada atas cuerdas encima de cada tomate, que lleguen al suelo. El otro extremo de la cuerda lo atas a la planta de tomate y conforme crezca vas enrollando la cuerda en su tronco.
Los tallos se atan con rafia suficientemente flojos con el fin de que no les afecte en su crecimiento.
Se puede dejar 1, 2 ó 3 tallos principales.
7. Riego
Es frecuente el riego por surcos, inundando el espacio que queda entre caballón y caballón. Se dan unos 10-15 riegos con un intervalo de 7-12 días entre riego y riego. Otro método muy habitual y cómodo es el riego por goteo y menos usado, el de aspersión.
• Las hortalizas son sensibles tanto al exceso como al defecto de agua. Cuidado con esto.
• Riega preferiblemente por la mañana temprano o por la tarde después de la puesta del sol.
• El exceso de riego o de fertilizantes hacen que el fruto pierda sabor.
• No riegues nunca las plantas justo antes de la recolección.
8. Abonado
La fertilización en los huertos caseros se basan en el estercolado previo a la plantación (puede ser estiércol animal de vaca, oveja, caballo..., compost, mantillo, etc.); nada más, con eso es suficiente. El cultivo comercial hace uso intensivo de fertilizantes químicos para obtener una mayor producción, frutos más gordos y "bonitos", pero menos sabrosos.
No obstante, si la tierra de cultivo fuese pobre en nutrientes o los primeros racimos de flor aparezcan pobres o las hojas no crecen, tienes la posibilidad de hacer un abono de cobertera cuando las plantas estén ya instaladas en primavera aportando un fertilizante compuesto N-P-K (Nitrógeno, Fósforo y Potasio).


Inicio
.
imagen